viernes, 27 de enero de 2017

JO NESBO

Nuevo autor de novela negra, que he descubierto por casualidad de las casualidades. Me han encantado los dos novelas que he leído.
Harry Hole es el protagonista. Es un policía, con problemas de alcohol y con otros problemas, que va investigando y solucionando casos de asesinatos y de mafias en la ciudad de Oslo.

NÉMESIS


Es una historia sobre la venganza y el castigo, como su propio título nos indica (Némesis era en la mitología griega la diosa de la venganza, entre otras cosas). Hay mucha pasión en los libros de Nesbo, sus crímenes generalmente poco tienen que ver con fines lucrativos y representan más bien las miserias y pasiones humanas, como él mismo ha dicho en alguna entrevista. Este libro es un fiel reflejo de lo anterior.
Aparecen también nuevos personajes que enriquecen la trama y marcan el carácter de Harry Hole. Es el caso de Beate Lonn, la tímida policía con el llamado gyrus fusiforme, una desarrollada capacidad para recordar todos los rostros vistos una vez en la vida. Ayudará mucho a Harry en este caso y en posteriores libros se convertirá en una figura aún más clave. Además, rellenará un poco el hueco dejado por Ellen, la compañera de Harry asesinada en el libro anterior y que a todos nos robó el corazón.


EL REDENTOR
En pleno centro de Oslo, durante la celebración de un concierto navideño, un inocente cae abatido a manos de un pistolero que parece haber errado el tiro. Sin móvil aparente, sin sospechoso y sin arma homicida, el inspector Harry Hole deberá enfrentarse a uno de los casos más desconcertantes de su carrera. Pero pronto la situación dará un temible vuelco: el asesino parece empeñado en saldar su error dando con su auténtica víctima. La ciudad se convertirá entonces en un inmenso tablero en que asesino y policía jugarán una partida a contrarreloj. ¿A quién persigue realmente el criminal? ¿Qué relaciona su sangrienta misión con el rapto de una niña doce años atrás? A medida que el cerco sobre el volátil homicida se vaya estrechando, Hole irá tomando conciencia de que cada segundo puede llegar a contar más que toda una vida.